Tuesday 19 de October 2021
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Fabula de los juguetes

5 octubre, 2021

Por Asdrovel Tejeda

Oí hoy a una conocida profesional de los medios, decir: mi familia toda se fue del país y no quieren volver ni de vacaciones, si los invita te dicen, ven tú yo no vuelvo a ese relajo. Al final dice, – si pudiera yo también me fuera, aquí no hay nada que buscar.

⁃ Déjame ver si entendí.

Habían dos casas en un barrio cercano, ahí vivían unos niños que tenían unos juguetes regalados por sus padres, comprados después de muchas luchas y vicisitudes. Uno, el de más arriba, tomó su juguete con cuidado, comenzó a jugar con el, agregándole más cosas que lo hicieron más útil y hermoso; cuando se descomponía lo arreglaba, mejorándolo y, cuando le hacía falta una pieza se iba a buscarla donde fuese, sin importar costo, importándole dañar, comprar o tomar los juguetes de otros vecinos. Así, logró no solo que su juguete fuera muy bueno, sino que hizo unos parecidos, de mucha menor calidad y se los vendió, muy caros a los vecinos.

El otro vecino, de más abajo, recibió su juguete al mismo tiempo con cara de “truño”: – Este no era el que yo quería, se dijo.
Lo tiraba, lo compartía, le sacaba piezas, las cambiaba por otras de menor calidad y hubo muchas que las vendía e incluso las regalaba con tal de agradar a los vecinos, los de arriba y los de abajo.

Llegado un tiempo ya no quería su juguete, el que con los cambios, el maltrato y la venta de sus piezas principales, ya no funcionaba como al principio. Entonces, haciendo acopio de ventaja y con una sonrisita triunfal, decidió irse a la casa del vecino de arriba, mientras los vecinos de abajo, que ya no tenían juguete, se iban a la de él quedándose con su juguete roto.

Cuando llegó a la casa del vecino, lo pusieron a limpiar el camino sucio por donde andaba el juguete bueno. A veces, lo mandan a comprar o robar o dañar los juguetes de otros vecinos, también, le han dado algunas oportunidades de conseguir algunos jugueticos para entretenerlo. Eso si, cada noche con una sonrisa satisfecha, orondo, va limpiando suciedades y algunas veces, solo algunas, recoge el orín de los juguetes hermosos pensando: “ A yo que sé,soy un caballo”. Mientras en algunos lugares en donde vive, “ en su casa nueva” comienza a regar, romper y maltratar los jugueticos conseguidos.

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