Wednesday 27 de May 2020

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Otro poco de mí, para alimentar el morbo insaciable de la maldad

13 mayo, 2020

Por Omar Ureña

Reconocernos como humanos imperfectos es la tarea que debemos implementar cada segundo de nuestras vidas, es un poco cuesta arriba hacerlo, pero no imposible, cada quien debe tener una mirada retrospectiva y evaluar el éxito y el fracaso.

La vida está hecha de aprendizajes continuos, tanto que si viviéramos miles de años, seguirían siendo insuficientes para sabernos completos.

En ese tenor, mi vida está forjada de tropezones, que me han hecho caer y al levantarme de esas caídas, he tratado de mantener como norte hacer el bien a mis hermanos los hombres, nunca dañar por pura envidia, o por la razón que sea la trayectoria forjada a puro dolor como ha sido mi caso, que he tenido que levantarme como el ave Fénix de mis propias cenizas y hecho trizas seguir caminando en este complejo mundo donde al parecer la maldad no tiene límites.

Siendo responsable de mis actos, si alguna vez cometo algún desliz,  donde tenga que bajar la cabeza y pedir perdón lo haría sin pensarlo dos veces, no me creo infalible, al contrario he hecho de los fracasos un combustible que me ha permitido agenciarme personas valiosas que creen en nuestro accionar, sobre todo en este oficio de comunicación que hacemos desde hace una década.

No es la primera vez que personas bajo perfiles falsos en las redes sociales hacen una inventiva sobre mí para desacreditarme, quizás porque hemos afectado alguna vez sus intereses; como no han tenido argumentos frente a la verdad, recurren al desprestigio  social.

Las personas que me han seguido en los medios de comunicación local donde he prestado mis servicios en estos 10 años, pueden revisar mis escritos o comentarios si alguna vez he tomado este oficio para chantajear, manipular, dañar o vengarme de algunas indelicadezas cometidas hacia mi persona en tiempos pasados, porque he acuñado una expresión leída por ahí que reza lo siguiente: «pasado pisado, presente de frente» y deberíamos todos enrumbarnos por ese camino, perdonar y rencontrase consigo mismo es la mejor forma de conseguir la felicidad plena.

Debo finalizar con una expresión de amor que dijera el líder de masas como lo fue el doctor Peña Gómez a sus adversarios políticos, aunque no sea yo candidato a nada y manteniendo la distancia enorme entre ese ilustre personaje político de nuestra historia y este servidor que no se ha engreído jamás bajo ninguna circunstancia.

«Yo amo a mi pueblo, a mi país. A lo largo de toda mi vida he pagado un precio por eso. He recibido ataques feroces, a veces frontales, a veces con veneno más sutil, como ahora. Pero yo los perdono. Mis adversarios pueden contar conmigo, con mi perdón».

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