Wednesday 25 de November 2020
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Un nuevo fantasma recorre el mundo

16 noviembre, 2020

Por Francisco Jerez Castillo

Hace casi dos siglos, Marx y Engels afirmaban en el Manifiesto comunista que “un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. No es lugar para juzgar las ventajas y desventajas de ese recorrido, un juez más imparcial ya lo ha hecho: la historia. Aun con el veredicto conocido, esta frase nos sirve como modelo para describir las andanzas de un ente errante que está causando estragos, no sólo en Europa, también en otras tierras, por lo que podríamos decir que “un nuevo fantasma recorre el mundo: el fantasma de gobernar o hacer oposición en contra y no a favor de algo”.

 Es fácil identificar a quienes se les ha aparecido: confunden los tiempos y formas de la comunicación política, dependen excesivamente del contraste negativo, no tienen una agenda establecida y repiten como autómatas una narrativa divorciada de la realidad.

Comunicar políticamente tiene momentos y formas distintas de hacerlo, aunque ligados entre sí. No es lo mismo emitir mensajes en tiempos electorales que cuando se está en el gobierno o en la oposición. Confundir esos tiempos obliga a vagar en la indefinición de objetivos y en el desorden comunicativo.

Además, en otro artículo afirmamos, siguiendo lo dicho por Ricardo Amado, que el objetivo de una campaña es diferenciarse de los adversarios, y que esa diferencia debe hacerse con una narrativa propia, un eje de campaña favorable, una definición del adversario y, por último, las ideas fundamentales que reflejen aquello que se está a favor y en contra.

Sin embargo, hay candidatos y consultores que amplifican exageradamente los mensajes en contra de sus adversarios sin dejar espacio a lo que harían en caso de ganar la contienda electoral. Esto puede funcionar para ganar, pero no sirve para gobernar; ya que, sin un plan de gobierno presentado a los ciudadanos, no se sabrán los objetivos y la dirección a la que se dirige la administración, porque sus encargados vivirían en una campaña electoral permanente con impostura, sin mensajes que construyan un consenso —que es el objetivo de la comunicación de gobierno—, lo que puede provocar la polarización de las sociedades. Esto lo advierte el expresidente del gobierno español, Mariano Rajoy, en sus memorias: “ese exceso en la impostura para diferenciarnos del otro acaba derivando hacia una política estéril de campaña electoral permanente y extenuante”.

Si la única virtud de un candidato es estar en contra de alguien, su gobierno será inoperante. Esto es lo que pasa en México, en aguas caribeñas y en España. Algunos han perseguido la presidencia de sus países de la misma manera en que los perros persiguen a los autos… no saben qué hacer cuando los alcanzan.

El otro síntoma por el cual sabemos si el nuevo fantasma se le ha aparecido a un mandatario es no tener una agenda establecida y repetir una narrativa divorciada de la realidad. Quien no tiene una agenda clara gobierna por lo que marcan las encuestas; cambia permanentemente los mensajes gubernamentales; no tiene identificado a sus voceros, por lo que no hay disciplina de mensaje (qué se dice y quién lo dice). Asimismo, su narrativa tiene una relación conflictiva con la realidad.

Para ejemplificar lo último hay que acudir a España. El 4 de julio, Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno, dijo en un acto electoral en Galicia, mientras se refería a los rebrotes de Covid-19 en toda España, “primero, que no bajemos la guardia, pero también, que no nos dejemos atenazar por el miedo. Hay que salir a la calle, hay que disfrutar de la nueva normalidad recuperada (sic), hay que recuperar la economía, hay que disfrutar y ser conscientes de que el Estado está mucho mejor pertrechado para luchar contra el Covid en todos los rebrotes que puede haber en nuestro país”. La realidad lo ha desmentido. Los españoles salieron a la calle y se dieron cuenta de que el Estado no está mejor pertrechado para combatir al virus. Sólo hay que ver los datos para saberlo. No olvidemos que este es el mismo presidente del gobierno que hizo, en mayo, una campaña denominada “Salimos más fuertes” cuando España presentaba sus peores números de la pandemia. Sánchez es de los presidentes, como Trump, Bolsonaro y López Obrador, que el fantasma ha poseído, y no hay exorcismo que lo expulse de su cuerpo.

El autor es abogado y consultor político

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