San José de Ocoa
El investigador y biólogo ocoeño Milcíades Mejía pondrá en circulación el próximo viernes 12 de junio, una obra que recoge y documenta uno de los capítulos menos explorados de la historia de San José de Ocoa: el desarrollo de la industria artesanal de la caña, la producción de melao y la elaboración de raspadura, actividades que durante más de un siglo formaron parte esencial de la economía y la identidad cultural de la provincia.
De acuerdo a una invitación enviada a EL OCOEÑO, el acto de presentación se realizará a las 7:00 de la noche en el Salón Padre Luis Quinn del Palacio Municipal de San José de Ocoa y estará a cargo del magistrado Alexis Read Ortiz.
La publicación, de 247 páginas distribuidas en 14 capítulos, constituye un amplio recuento histórico sobre el cultivo de la caña de azúcar, con especial énfasis en los siglos XIX y XX, período en el que operaron decenas de trapiches en las comunidades rurales ocoeñas.
Uno de los principales aportes de la investigación es que documenta la existencia de más de 105 trapiches en el municipio de San José de Ocoa, convirtiéndolo, según el autor, en el territorio de la República Dominicana donde funcionó la mayor cantidad de estos tradicionales molinos de caña.
La obra identifica además los lugares donde estuvieron ubicados dichos trapiches y registra los nombres de sus propietarios, aportando información inédita sobre una actividad económica de carácter familiar que contribuyó significativamente al desarrollo social y económico de la provincia.
El investigador destaca que los trapiches, construidos con maderas locales por artesanos especializados, fueron introducidos por colonizadores españoles de origen canario y desempeñaron un papel fundamental en la expansión de la industria azucarera en América.
Asimismo, el libro incorpora datos poco conocidos sobre el Machaque o Cunyaya India, considerado un mecanismo de primera generación utilizado para extraer el guarapo de la caña. Según la investigación, este implemento fue empleado por los españoles Miguel de Ballester y Aguilón para producir la primera porción de azúcar elaborada en la isla y en América, en un hecho ocurrido en La Concepción de La Vega en 1506.
Entre sus hallazgos más novedosos, la obra presenta un listado de especies de árboles nativos y endémicos cuyas maderas fueron utilizadas en la construcción de trapiches, información que, de acuerdo con el autor, no había sido reportada previamente en la literatura especializada sobre la industria cañera.
El texto también resalta que los únicos lugares del país donde aún se conserva la tradición de moler caña utilizando estos antiguos trapiches son Sabana Larga, en San José de Ocoa, y Mata Palacio, en Hato Mayor del Rey.
En ese sentido, Milcíades Mejía plantea la necesidad de que estas estructuras sean reconocidas y protegidas por la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, el Ministerio de Cultura y los gobiernos locales, debido a su singular valor histórico y cultural.
La publicación incluye ilustraciones, fotografías, grabados, pinturas, anécdotas y décimas relacionadas con una actividad que, durante décadas, colocó a San José de Ocoa entre los principales productores de raspadura del país y dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de sus habitantes.
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