Por Samuel Henríquez
Hoy 1ro. de noviembre del año 2001, murió en la República Dominicana Juan Emilio Bosch y Gaviño, mejor conocido como el profesor Juan Bosch o simplemente el compañero Don Juan, como lo llamábamos en el partido. Este pro-hombre dominicano dedicó la mayor parte de su vida a la literatura y la política.
Escribió mas de 50 libros, entre ellos cuentos, novelas, ensayos, biografías e historia. Sus libros más destacados fueron novelas como “La Mañosa” y “ El Oro y La Paz”; cuentos como “Cuentos escritos en el Exilio”, “Cuentos escritos antes del Exilio” y “ Mas cuentos escritos en el Exilio”; biografías como “Hostos, el Sembrador”, “David, biografía de un Rey” y “Simón Bolívar, biografía para Escolares”; y una voluminosa cantidad de ensayos políticos, económicos, sociales y culturales, así como investigaciones históricas entre los cuales podemos destacar los siguientes: Composición Social Dominicana; De Cristóbal Colón a Fidel Castro;Judas Iscariote, el calumniado; Máximo Gómez, el Napoleón de las guerrilleras; Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplo; Capitalismo, Democracia y Liberación Nacional; Dictadura con Respaldo Popular; El Pentagonismo, sustituto del Imperialismo; El Estado, sus orígenes y desarrollo; La Pequeña Burguesía en la historia de la República Dominicana; Temas económicos 1 y 2; y un sinnúmero de conferencias, discursos, entrevistas y artículos recopilados en su obras completas.
JUAN BOSCH Y LA POLITICA
Su legado político no solo se limitó a lo teórico, sino también a la praxis política ejercida como la concibiera el prócer dominicano Juan Pablo Duarte como “la ciencia más pura y más digna, después de la filosofía, en ocupar las inteligencias nobles”.
A principio de los años treinta fue encarcelado por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, a la cual se oponía, y fue absuelto varios meses después. Pero no conforme con ello, Trujillo intentó comprarlo ofreciéndole un cargo como diputado del congreso en el año 1938, pero la información le había llegado con anterioridad, por lo cual decidió marcharse al exilio antes que ser cómplice del régimen sanguinario y criminal de Trujillo, como lo hicieron otros intelectuales de la época.
Ya en el exilio, en la isla de Puerto Rico, ocurrió un acontecimiento que marcaría para siempre la vida de Don Juan. Sucedió que al encontrarse sin trabajo para el sustento de su familia, fue a la biblioteca Carnegie y ahí le preguntó a una señora si había algún trabajo , a lo cual ella respondió: es usted puertorriqueño?. No, le dijo. Y de donde es usted?, volvió y preguntó. Yo soy dominicano, respondió. Y cuál es su nombre?, nuevamente le preguntó. Mi nombre es Juan Bosch, le respondió . Pero usted es Juan Bosch el cuentista dominicano?, preguntó con asombro la señora. Si, contestó él. Para usted sí hay trabajo, afirmó la señora; haciéndolo pasar de inmediato a la oficina del director de la biblioteca, señor Adolfo de Hostos, hijo del ilustre pensador y educador Eugenio María de Hostos. Este le contrató de inmediato para hacer la transcripción de las obras de Hostos. Y fue tal la influencia que tuvo este pensador en la vida de Bosch que el mismo afirmó: “cuando leí a Hostos, murió un Juan Bosch y nació otro.” Así renació en él una nueva visión de hacer política guiado por la ética y el servicio al bien común.
Un año después se marchó a Cuba y El 21 de enero de 1939 fundó el Partido Revolucionario Dominicano, y aunque fue liderado por él, la idea surgió de Enrique Cotubanamá Henriquez, médico y escritor revolucionario, quien convenció a éste para que fundara y liderara dicho partido junto a otros ilustres dominicanos antitrujillistas.
Juan Bosch y la expedición de Cayo Confite
Este fue un intento en el año 1947 para derrocar a Trujillo por la vía armada y en el mismo participaron un promedio de 1,000 hombres dominicanos y cubanos, entre los que se encontraban Juan Bosch y Fidel Castro. Dicha expedición fue interceptada antes de salir por el mismo gobierno cubano, el cual se había enterado de dichos planes con anterioridad.
Fin del exilio y comienzo de la carrera hacia el poder
El 20 de octubre de 1961 regresa al pais después de 23 años de exilio dandose inició no solo su campaña política para llegar al poder sino también una nueva correlación de clases que se comenzaba a aglutinar en torno a un proyecto político que representaría el sentir de la mayoría del pueblo dominicano, hastiado de 30 años de opresión política, corrupción personal y familiar, y violacion de los derechos humanos.
Este sentir mayoritario del pueblo dominicano traducido en ansias de libertad y justicia fue capitalizado por el PRD y su candidato a la presidencia Juan Emilio Bosch y Gaviño, quien con su lenguaje llano, directo y didáctico caló en las masas con la autoridad y admiración que siente un alumno por su profesor, el cual participó en las elecciones del 20 de diciembre de 1962 logrando una victoria abrumadora con 619,491 votos, lo que representaba casi un 60 % de los votantes, dejando muy atrás a su principal oponente, Unión Cívica Nacional, con 317,327 votos.
Una vez instalado en el poder, el 27 de febrero de 1963, el profesor Juan Bosch, caracterizado por su honestidad, la cual fue reconocida hasta por el departamento de estado de los Estados Unidos, comenzó a dar cumplimiento a sus promesas de campaña realizando importantes transformaciones en beneficio del país y especialmente de las clases más desposeídas, entre las cuales podemos citar: promulgación de una nueva constitución que consagraba la igualdad de género, la no reelección, el derecho sindical y la participación de los trabajadores en los beneficios de las empresas, el derecho a la vivienda, limitaciones para el latifundio,etc. En el ámbito económico, pagó la deuda externa y preservó las riquezas del Estado Dominicano, como lo describe Alfredo Cruz Polanco en su artículo titulado “En memoria a Juan Bosch, en el 116 aniversario de su nacimiento”, cito: “durante los 7 meses de su gobierno, Juan Bosch evitó que las riquezas que el pueblo dominicano logró preservar de la dictadura de Trujillo fueran festinadas y repartidas entre los sectores de la oligarquía y por los depredadores del sistema de partidos.” Otras Medidas importantes fueron la rebaja de los salarios de los funcionarios públicos, incluyendo el suyo; inició un plan nacional de alfabetización; mejoró significativamente la salud; creó un ambiente de convivencia pacífica entre la sociedad civil y policial. Pero todas estas decisiones, como era de esperarse, no fueron del agrado de la oligarquía ni de la cúpula católica dominicana, ni mucho menos de la clase gobernante estadounidense.
En consecuencia, todos estos grupos de poder vieron afectados sus intereses y sus privilegios, por lo que comenzaron a fraguar un plan para derrocar el gobierno, el cual se materializó el 25 de septiembre de 1963, siendo su principal cabecilla el dos veces traidor general Elías Wessin y Wessin. Esta acción militar cercenó la posibilidad de establecer un sistema democrático, que aunque burgués, estaba basado en una constitución bastante liberal y progresista para su época, siendo catalogada como una de las más adelantadas de América Latina.
Consecuencias del golpe de estado: guerra patria y revolución truncada
7 meses de libertad, honestidad y respeto a los derechos humanos dejaron en el pueblo un nivel de conciencia capaz de luchar por la restauración constitucional del primer gobierno elegido democráticamente por los dominicanos después de la era trujillista. Entonces se iniciaron las luchas populares con el apoyo de una parte de las fuerzas armadas que exigían el retorno a la constitución desembocando en una guerra civil el 24 de abril de 1965, la cual, bajo la dirección de destacados militares como Camaño Deñó, Fernández Domínguez y Monte Arache, estuvieron a punto de devolverle la institucionalidad constitucional al país y aplastar a los golpistas para siempre y retomar el camino de la revolución democrática iniciada por Bosch, pero nuevamente, como en el año 1916, la bota imperial yanqui puso su pie en el suelo patrio el 28 de abril del 1965 y 42, 000 marines desembarcaron en Quisqueya truncando la revolución y convirtiendola en una guerra patria que mancilló para siempre la soberanía nacional. La Cruz Roja contabilizó la muerte de unos 2,800 dominicanos y 3,000 heridos, aunque nunca se supo con exactitud la cantidad total de pérdidas humanas debido a que hubo muchas desapariciones y muertos enterrados en el mismo lugar donde caían, por lo que se estimaron en un promedio de 4,000 los muertos.
El 3 de septiembre de 1965 se firmó el acta institucional y acta de reconciliación dominicana con el propósito de dar término a la guerra patria de abril, la cual fue firmada por los militares constitucionalistas (leales al gobierno constitucional de Juan Bosch) y los lealistas (leales al golpista Wessin y Wessin y a los invasores norteamericanos). A pesar de que este acuerdo bajó las tensiones y trajo una relativa calma al país, se produjeron acontecimientos como el bombardeo y ametrallamiento al Hotel Matum en Santiago, donde fueron asesinados el coronel Juan Maria Lora Fernández y el sargento Domingo Antonio Peña. Este acto, inhumano y vil fue perpetrado con saña y mala fe el 19 de diciembre de 1965 con la participación de las tropas invasoras estadounidenses, poniendo en peligro, además, la vida de civiles que trabajaban en dicho hotel, donde se reportaron la muerte de varias personas, entre ellos un camarero.
Regreso de Bosch al país de su segundo exilio desde Puerto Rico
A pesar de la ocupación militar y el ambiente adverso tanto interno como externo debido a la intolerancia de la derecha nacional e internacional a no permitir otra Cuba en América Latina, el presidente derrocado ilegalmente, decidió regresar nuevamente a su patria para participar por segunda vez en unas elecciones que fueron bastante cuestionadas y en las que no se le permitió hacer campaña política mas que por radio, desde su casa y bajo amenaza de muerte. A esto se sumaba la presión de la ocupación norteamericana.
Las elecciones se celebraron el 1ro. de junio de 1966 y al ser cuestionado sobre porque participó en esa contienda electoral, él mismo respondió que lo hacía para facilitar la salida de las tropas invasoras. Dichas elecciones fueron ganadas por el Dr. Joaquín Balaguer, reconocido títere del dictador Rafael Leónidas Trujillo y la pieza perfecta que encajaba en los planes de Lyndon B. Johnson, en ese entonces presidente de los Estados Unidos, para desarticular y eliminar cualquier vestigio revolucionario que quedara vivo en la República Dominicana. Y de hecho así lo fué, pues Balaguer gobernó el país por 12 años y durante su gobierno fueron asesinados líderes políticos, periodistas, dirigentes sindicales. dirigentes estudiantiles, etc. Entre ellos debemos mencionar al periodista Orlando Martínez, a los dirigentes estudiantiles Amin Abel Hasbún y Sagrario Díaz, y la dirigente campesina Florinda Soriano (MAMÁ TINGÓ), entre otros.
Juan Bosch y la Fundación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Con la inteligencia, sabiduría y cualidades que adornaban a Juan Bosch, bien habría podido llegar a la edad de 64 años con suficiente riqueza económica y material, pero su desinteresada vocación patriótica no tenía límites y prefirió embarcarse en un nuevo proyecto: la fundación de un nuevo partido, el PARTIDO DE LA LIBERACIÓN DOMINICANA (PLD).
El PLD fue fundado el 15 de diciembre del 1973 luego de que Bosch renunciara al Partido Revolucionario Dominicano junto a otros miembros del mismo, alegando que dicho partido se había corrompido y sus integrantes solo buscaban resolver sus problemas personales, lo que contrastaba con sus ideas de luchar por completar la obra independentista de Duarte, Sánchez y Mella.
El PLD fue concebido como un partido de cuadros, por lo que para ser miembro había que demostrar ciertas cualidades y disposiciones, sobretodo de sensibilidad social y vocación patriótica. Además de pertenecer a un círculo de estudios donde se hacía hincapié en la educación política. El proceso de conversión de círculista a miembro generalmente se tardaba alrededor de 2 años. Puedo asegurar, por experiencia propia, que era el partido más organizado, democrático, patriota y disciplinado que existía en República Dominicana y me atrevería a decir que en América Latina. Pero otra vez la ambición personal y la corrupción se encargaron de sepultar su mística y a partir del 6to. Congreso “JUAN PABLO DUARTE” se convirtió en un “partido de masas”, no ya dirigido por organismos, sino por tendencias que seguían a uno u otro líder, lo que terminó dividiéndolo y provocando la salida del Dr. Leonel Fernández y su grupo, quien había sido el primer presidente de la República perteneciente a dicho partido.
Desde el nacimiento del PLD y con Juan Bosch como candidato a la presidencia, dicho partido participó en 4 elecciones y tuvo un crecimiento bastante significativo debido a su gran capacidad organizativa y metodología de trabajo. En 1978 obtuvo apenas el 1.1 % de los votos, en 1982 aumentó al 9.8 %, manteniendo el tercer lugar al igual que en 1986, pero siguiendo su ascenso vertiginoso al alcanzar una votación de un 17.9 %. Ya para el 1990 las encuestas daban como ganador a dicho partido y de hecho su votación fue de un 33.79 %, según la Junta Central Electoral, la cual lo perfilaba como ganador en sus primeros 6 boletines oficiales, pero misteriosamente ocurrió un apagón eléctrico que paró el proceso y al reanudarse luego aparecería el doctor Joaquín Balaguer encabezando las votaciones con un pequeño margen por encima de Bosch y el partido morado de la estrella amarilla, evitando así nuevamente, mediante el fraude, el ascenso al poder del político mas honesto, patriota, humanista y letrado que haya tenido la República Dominicana.
A 25 años de su desaparición física a la edad de 92 años, su legado a la democracia y la literatura dominicana es incuestionable: creador de dos partidos revolucionarios democráticos, luchador contra la dictadura Trujillista, ejemplo intachable de honestidad y patriotismo, maestro incansable de política para el pueblo dominicano siendo el primero en establecer alocuciones radiales directas con la gente cuando fue presidente y estableciendo luego “círculos de estudio” en el PLD donde se enseñaba historia, política, economía, sociología etc. No en vano lo llamaron “el profesor”. Fue el único partido que estableció la “unificación de criterios” dentro de la metodología de discusión y enseñanza política de los organismos partidarios así como de la “disciplina consciente” revolucionaria que obligaba a cada miembro a cumplir tareas con la satisfacción del deber cumplido en vez de la imposición irracional. Su herencia literaria dejada al pueblo dominicano, con mas de 50 libros, artículos, charlas y discursos lo convierte en uno más de esos seres inmortales que nacen para construir en vez de destruir, que viven para servir sin esperar ser servido, que prefieren morir de pie antes que vivir arrodillado.
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