Por: Marcos Soto Tejeda
A mediados de los años 50’ del siglo pasado, se creó en San José de Ocoa un centro recreación, que con el tiempo se convirtió en un icono de la sociedad ocoeña: El Bar Tres Rosas.
Dicho bar fue fundado por el empresario ooceño Amílcar Báez, con el nombre de sus tres hijas: Isabelita, Onicia y Donis. Originalmente el mismo abrió sus puertas en una casa de madera, techada de cinc, ubicada en la calle Altagracia, frente al parque central, al lado de un solar donde posteriormente se construyó la sucursal del Banco Agrícola, propiedad de Yamil Isa.
Desde sus inicios y hasta su desaparición en el año 1989, el referido bar estuvo administrado por Miguel Ángel Pimentel Castillo, conocido popularmente con el apodo de (Pururú).
Para la época, ya existían en Ocoa dos negocios similares: El Bar Jimaní y el Bar Maribel. El primero fue fundado por Adriano Ortiz, natural de Bani, en un local de concreto armado, ubicado en la calle José Trujillo Valdez, en la actualidad Andrés Pimentel esquina San José, mientras que el segundo fue fundado por Salomón Espinal, natural de Bonao, en una casa de madera techada de zinc en la calle José Trujillo Valdez esquina Diverge.
Al cabo de unos años, Amílcar compró el Bar Jimani por la suma de RD$ 3, 000.00(Tres mil pesos) y lo refundió con el Bar Tres Rosas, quedándose este último con el local del antiguo Jimani, pero conservando el nombre de Bar Tres Rosas.
Con el tiempo, el salón resultó pequeño y hubo que anexarle dos terrazas: una techada en la parte sur del salón y la otra al aire libre en la parte este.
Dentro de los primeros bartenders que trabajaron en este negocio, se encontraban Jesús Beato, alias “Chuchu”, Milciades Ciprian, alias “Ciade” y Juan Bienvenido Manuel Tejeda Martínez, alias “Manolo”.
En el año 1989 el referido negocio fue vendido a Papi Tejeda, por la suma de RD$175 000.00(Ciento setenta y cinco mil peos mil pesos), convirtiéndose a partir de ese momento en un licor Store con un salón de villar adicional, perdiendo su estructura original y también su esencia de centro recreativo.
Cinco años más tarde o sea en el año 1994, Papi se lo vendió a Abrahán Isa Martínez, por la suma de RD$1,300,000.00(Un millón trescientos mil de pesos) y más tarde fue adquirido por un grupo de inversionistas ocoeños, conocido con el apodo de los Mellizos por la suma de RD$5,000,000.00(Cinci millones de pesos).
Finalmente fue adquirido por un grupo de inversionistas chinos y establecieron una tienda en el local
Es oportuno señalar que San José de Ocoa , no fue el único pueblo del sur que sufrió la pérdida de su principal centro de recreación, pues otras ciudades de la región también lo perdieron, como fue el HOLLYWOOD, en Bani, el TUPINAMBA, en San Juan de la Maguana, el Flamingo, en Barahona, el AMERICA, en Azua y el ELSITA, en San Cristóbal.
MISCELANEAS SOBRE EL BAR TRES ROSAS
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