Por Marcos Soto Tejeda
El pasado mes de enero del año en curso, se cumplieron 60 años del
fuerte temblor de tierra que sacudió el país en la prima noche del 8 de enero
del año 1962, con una magnitud de 6.5 en la escala de Richter.
En esa oportunidad, San José de Ocoa, fue uno de los pueblos que con mayor
intensidad se sintió el fenómeno atmosférico, causandomuertes, grietasa
edificaciones públicas y privadas, así como otros daños.
Dentro de las muertes, se contó a la niña Fiordaliza Pujols,quien contaba con apenas 6 años de edad, la cual murió aplastada por una roca de gran tamaño que se desprendió por la colina conocida como La Barra, mientras dormía en su casa.
Por su lado, el templo católico fue una de las edificaciones que mayor daño sufrió, al quebrarse la cruz que se encontraba en la parte norte de la cúpula, provocando este hecho un estado de pánico y alarma entre la población, hasta el extremo de que muchos feligreses se lanzaran a las calles y algunos llegaron a dormir fuera de las casas, por temor a quevolviera a repetirse el terremoto.
Ante esa situación, el cura párroco del pueblo, Antonio Curcio, en compañía del sacerdote Arturo Mackinnon, comenzaron a organizar eventos religiosos, como una forma de apaciguar el miedo, entre ellos noches de velas los sábados, misas todos los días, rosarios y procesiones por las calles del pueblo, encabezadas por los sacerdotes y monaguillos.
Durante las procesiones,los
feligreses llevaban cargada una gran Cruz de Caoba centenaria, de 16 pies de
largo y ocho de ancho, fabricada por uno de los ebanistas del pueblo, cantando
y pidiendo perdón y misericordia a Dios.
Estos eventos duraron hasta el 21 de enero, fecha de celebración del día de la Virgen de la Altagracia, patrona del pueblo de Ocoa.
A los días siguientes de terminar las fiestas patronales, la pregunta que se hicieron los ocoeños y ocoeñas fue: ¿Qué hacer con la Cruz?
Sin embargo, la respuesta la dio rápidamente un misionero de origen africano que se encontraba en una misión religiosa en la iglesia de Ocoa, quien recomendó que, por el significado y origen de la cruz, la misma debía ser colocada en lo alto de una de las montañas que rodean el municipio, donde se pudieraver desde lejos.
Fue así como el 22 de enero del año 1962, una gran cantidad de ocoeños y ocoeñas decidieron llevar la cruz al cerro de la loma que se encuentra detrás de la urbanización La Vigía, donde fue bendecida por el Padre Antonio Curcio.
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