Opiniones

Proscopio y los cuentos de El Maniel

Por José Henríquez

El arte de escribir cuentos no es tarea fácil, aunque lo parezca. Así lo describió el profesor Juan Bosch, uno de los cuentistas más importantes de habla hispana, según el nobel García Márquez – quien decía que Bosch era su “maestro”-.

No muchos abogados, jueces o fiscales han desarrollado con destreza el género literario y han adquirido notoriedad en República Dominicana; pero, tenemos importantes excepciones: Francisco Henríquez y Carvajal, Don Lupo Hernández Rueda (de los máximos exponentes de movimiento literario “Generación del 48”) y Don Pedro Mir, el Poeta Nacional.

En cuanto al arte de escribir cuentos, el profesor Bosch dijo “Escribir cuentos es una tarea seria y además hermosa. Arte difícil, tiene el premio en su propia realización. Hay mucho que decir sobre él. Pero lo más importante es esto: El que nace con la  vocación de cuentista trae al mundo un don que está en la obligación de poner al servicio de la sociedad”. Este don lo tiene el jurista y juez ocoeño Proscopio Pérez, cuya vocación de cuentista yo desconocía; pero, por la publicación de su libro Cuentos de El Maniel, estoy convencido de que la narrativa corre por sus venas.

Vale destacar, que Cuentos de El Maniel no es un simple compendio de cuentística escrito al azar. Proscopio demuestra cierta destreza en el dominio del núcleo, del desenlace y de los personajes de los cuentos, despertando interés en el lector, como lo sugiere Bosch: “No importa que el cuento sea subjetivo u objetivo; el estilo del autor sea deliberadamente clarouoscuro, directo o indirecto: el cuento debe comenzar interesando al lector”… Indiscutiblemente, los cuentos de Proscopio interesan desde que empezamos a leerlos: “es por la fuerza interior”, la hilaridad, el sensacionalismo de los personajes y de los hechos.

Proscopio Pérez demuestra esa “fuerza interior” que despierta el interés del lector desde el inicio de sus cuentos hasta el final. Por ejemplo, los cuentos “Luis: El Gallo y el Juego y el Pleito de Los Bombones” despiertan ese interés del que hablaba Juan Bosch. Con relación al cuento El Pleito de Los Bombones, basado en una tragedia real, vale decir, que desde el primer párrafo despierta un interés y un suspenso, cual si fuera “Berenice” de Edgar Allan Poe, cuyo terror nos mantiene en expectación. Veamos el primer párrafo: “Dando saltos y con la boca abierta se veía la cabeza cercenada correr hasta llegar a un árbolque mordió con fuerza, donde quedó pegada como queriendo sostenerse. El cuerpo decapitado permaneció de pie y brotando del cuello varios chorros enormes de sangre hasta caer de rodillas, posición en la que permaneció varias horas”. También es notorio en este párrafo, el uso magistral de la hipérbole, una figura literaria usada muchas veces por el nobel García Márquez en Cien Años de Soledad.

El cuento “Anturio: asesino de mujer”, costumbrista, expresa la idiosincrasia de la mujer del barrio, la chismosa (“María”), que siempre está pendenciando a los vecinos; pero, además, es jocoso porque crea la percepción inicial de que Anturio, asesinó a su mujer porque se veía “la sangre que sale por debajo de la puerta”; “corran, corran, que la mata”; pero no fue a su mujer: Anturio, el barbero, mató dos palomas con su navaja.

Proscopio, en Cuentos de El Maniel, con un lenguaje llano y coloquial, se adueña de la atención de los lectores y no trata de ideologizar su narrativa  con contenido de vanguardia, solo procura un realismo criollista, basado en hechos y personajes de El Maniel o San José de Ocoa, su provincia natal. Y, por demás, tiene el oficio de cuentista, para entretenerse y entretener a los lectores, cuando esté pensionado, porque le sobrará tiempo para escribir buenos cuentos.

Redacción El Ocoeño

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