Pavón, el zapatero ocoeño que lleva más de 40 años reparando historias; el arte que resiste el paso del tiempo en Ocoa
Desde los 10 años en la zapatería de su padre, este artesano mantiene viva una tradición que ya pocos practican en la provincia
San José de Ocoa
En una pequeña esquina del sector Pueblo Abajo, donde convergen las calles Las Carreras y 27 de Febrero, un oficio casi extinto sigue respirando entre agujas, cuero y máquinas industriales. Allí trabaja Wilson Arias, conocido por todos como Pavón, uno de los últimos zapateros tradicionales que quedan en San José de Ocoa.
Su historia comenzó a los diez años, en el taller de su padre, Ramón Arias, mejor conocido como Ramón el zapatero, cuando la zapatería estaba ubicada en el antiguo mercado municipal, sobre la calle Duvergé.
“Ya quedamos pocos zapateros, se han muerto todos”, dijo tras recordar a expertos en arreglos de calzados como fueron los fallecidos Ramón su padre, Cueche y Juan José.
Actualmente, afirma que solo permanecen activos él y Papo Chevoló, a quien describe como “un legendario que todo el mundo conoce” en el oficio.
Más de 40 años entre suelas, hilos y memoria
Después del mercado, la zapatería de la familia fue trasladada a la esquina de Manolo Tavárez Justo, y posteriormente a la calle 27 de Febrero, frente a la Clínica Arias, donde funcionó por más de cuatro décadas.
Tras el fallecimiento de su padre en 2007, Pavón decidió reabrir la tradición con su propio espacio: la reparadora de calzados “Arias”, en el mismo corazón de Pueblo Abajo, donde continúa sirviendo con orgullo a varias generaciones de ocoeños.
Un oficio antiguo en tiempos modernos
Aunque reconoce que los tiempos han cambiado, Pavón afirma que el trabajo de zapatero sigue teniendo demanda.
“Ahora todo viene hecho, más moderno, pero aún hay quienes valoran una buena reparación”, comenta mientras manipula con destreza una de sus máquinas industriales para coser zapatos. “Se consigue algo para la comida. La gente me busca mucho”, añade.
Su clientela, dice, incluye desde trabajadores humildes hasta personas que invierten en calzados costosos y prefieren repararlos antes que desecharlos.
“Siempre hay alguien que compra un zapato caro y entiende que arreglarlo es mejor. Entonces lo traen y aquí lo dejamos como nuevo”, concluye con una sonrisa serena de quien conoce a fondo su oficio.
Willy Ortiz
Ha ejercido el periodismo desde el año 1992 en radio, televisión y periódicos. Ha trabajado en Listín Diario, Noti tiempo y Radio Mil Informando, entre otros.