La triste tragedia del Jet Set y la negligencia de un burgués

Heterónimo de Piccolo:
José Henríquez
Cuando me enteré de la tragedia, en la que murieron 231 personas, en la discoteca Jet Set de República Dominicana, me transporté imaginariamente y quedé consternado, asombrado, devastado, compungido…pero indignado, lleno de rabia, al observar que la negligencia, la imprudencia, la inobservancia del propietario del lugar, cuya avaricia por el dinero, su tacañería, cegó sus ojos y sus acciones para no arreglar los vicios de construcción de dicha edificación; lo que provocó su desplome…pero, ¿cómo es posible?
Caminando entre los escombros, cual escarabajo Gregorio Samsa, vi correr la sangre, entre los gritos, los llantos salidos del alma de víctimas que en segundos pasaron de la alegría a la muerte, del baile caribe de merengue a la inmovilidad atrapados por escombros; de la vida, en segundos, a la muerte…
Logré apretar la mano de una señora que pedía clemencia a Dios y, entre gritos, suplicaba por su hija que estaba atrapada entre los escombros.
Viví la escena desgarradora de una joven que a gritos, exclamaba: Sálvenme, por favor, por mis hijos pequeños!!!
Y los pasos de los ladrones no estuvieron ausentes: un civil y un agente policial robándoles tarjetas de créditos y prendas a las víctimas…la joven Juliana dijo: “un policía me estaba quitando las pulseras de la muñeca, mientras yo le pedía que me sacara, Dios mío!!! Un patético escenario que forma parte de la corrupción piramidal en la Rep. Dom.
Liza, una dama esbelta, con la gracia de la mujer caribeña, logró sobrevivir porque estaba en un área que no se derrumbó, cerca de la puerta de emergencia, la cual, aunque estaba atascada por una plancha de aluminio en la parte exterior, varios hombres la empujaron con fuerza bruta y la abrieron… de las amigas de Liza, sólo una murió en la tragedia y todas lloran su imborrable recuerdo.
Pero cada corazón que quedó inmóvil, sin latir, de los muertos, provocará, en el propietario avaro de las tinieblas, el negligente por angurria… latidos de angustia, de tristeza, de amargura, de melancolía hasta el resto de sus días, como sentencia infinita de esas almas aplastadas…
Ahora, discurriré entre sueños para contemplar el circo de los actores mediáticos, de los payasos pagados, de los vocingleros que, cual Judas, se venden por pocas monedas de plata para defender la avaricia burguesa, la negligencia, la impunidad insensible de un Señor, Lord, Popi o como quisierais denominarlo, que es parte de la Cultura de la Descomposición que existe en RD, caracterizada por la corrupción y la impunidad a todos los niveles de la sociedad…
He dicho. Soy Piccolo, cual Escarabajo de Oro de Edgar A. Poe o Gregorio Samsa de Kafka; pero, diferente: discurro, en sueños e imaginaciones, entre montañas y ciudades revelándome ante las injusticias…



