La ADESJO: un gran legado (a los 64 años de su fundación)

Por Alfredo Arias Lara
POEMA
No camina sola la esperanza
cuando un pueblo decide construir su destino; camina con ella la ADESJO,
abriendo senderos de capacitación, techo, pan, agua, trabajo, caminos vecinales y dignidad.
Nació del alto compromiso cristiano, abrazó al campesino y a la montaña,
y convirtió el esfuerzo propio y la ayuda compartida en la más fecunda cosecha de solidaridad.
Como bendición del Altísimo llegó un hombre de fe sencilla,
de manos generosas y corazón amoroso sin fronteras: el Padre Luis Quinn,
quien hizo del servicio desinteresado permanente oración viviente, y del inmenso amor al prójimo una forma de sembrar futuro.
Su voz aún resuena en los surcos que llevan agua a los cultivos,
en los caminos abiertos al progreso, en las escuelas, clínicas rurales,
centros comunales, en los hogares… y en la gratitud silenciosa de un pueblo que,
cerrando bien sus puños, y con miradas fijas
al infinito aprendió a levantarse para siempre.
Hoy, al celebrar un nuevo aniversario, la ADESJO no solo recuerda; renueva el
compromiso de seguir adelante, de mantener encendida la antorcha que el Padre Luis y demás fundadores confiaron a tantas voluntades.
Porque los hombres buenos pueden partir, pero jamás desaparecen sus obras; ellas permanecen vivas en cada sueño que se convierte en realidad, en cada comunidad al ver “que florezcan cien flores ” en cada corazón agradecido.
Que Dios bendiga siempre a la ADESJO, guardián de un legado inmortal, para que continúe escribiendo, junto al pueblo Ocoeño, nuevas páginas de optimismo, de servicio y de amor.



