El medio ambiente necesita más atención y menos discursos

Por Carlos Presinal
La protección del medio ambiente no puede quedarse en discursos, fotografías de jornadas de siembra ni en anuncios de grandes programas. La realidad que viven muchas comunidades del país nos obliga a preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para proteger nuestros bosques, nuestras montañas, nuestros ríos y nuestras fuentes de agua.
Durante la gestión del presidente Luis Abinader, el Gobierno ha anunciado importantes planes de reforestación. Incluso, el Ministerio de Medio Ambiente informa sobre millones de plantas sembradas y nuevas jornadas de restauración forestal. Sin embargo, desde las comunidades seguimos reclamando que estos esfuerzos tengan mayor continuidad, planificación y seguimiento en el territorio.
No basta con sembrar árboles. Hay que garantizar que sobrevivan.
Necesitamos programas de reforestación serios, diseñados con criterios técnicos, que determinen qué especies deben sembrarse, dónde deben sembrarse, quién dará seguimiento y cuál será el porcentaje de supervivencia de las plantas. También necesitamos mayor vigilancia para evitar la tala indiscriminada, la quema de bosques, la ocupación de terrenos y otras prácticas que destruyen nuestros recursos naturales.
El propio Gobierno ha reconocido la necesidad de proteger las áreas boscosas y las cuencas hidrográficas, y durante 2026 ha anunciado operaciones contra la tala y quema ilegal en diferentes áreas protegidas. Pero la protección ambiental debe ser permanente y llegar con fuerza a cada comunidad, especialmente a nuestras zonas montañosas.
¿De qué nos sirve hablar de desarrollo si seguimos perdiendo árboles, nacimientos de agua y suelos productivos?
La República Dominicana es un país que depende enormemente de sus recursos naturales. Sin bosques no podemos garantizar agua; sin agua no hay agricultura; y sin una agricultura sostenible tampoco podemos garantizar el bienestar de nuestras comunidades.
Por eso, hago un llamado al Gobierno del presidente Luis Abinader y al Ministerio de Medio Ambiente a fortalecer las políticas ambientales, aumentar la presencia de técnicos en las comunidades, impulsar viveros forestales, involucrar a los agricultores y organizaciones comunitarias y establecer mecanismos públicos para medir cuánto se reforesta y, sobre todo, cuánto de lo sembrado realmente sobrevive.
El medio ambiente no debe ser un tema de temporada. Debe ser una política de Estado permanente.
Nuestros hijos y las futuras generaciones tienen derecho a recibir un país con bosques, ríos limpios, montañas protegidas y fuentes de agua abundantes.
Todavía estamos a tiempo de actuar, pero necesitamos pasar de los anuncios a los resultados.
El autor es profesor y líder comunitario



