A propósito del Día del Poder Judicial

Por Alfredo Arias
El 7 de enero de cada año se conmemora en nuestro país el Día del Poder Judicial. Con tal motivo ss celebran varios actos, tanto en la Suprema Corte de Justicia como en los diversos Distritos Judiciales. Entre estas actividades sobresalen la realización de Audiencias Solemnes, la Misa Roja y Ofrendas Florales en el Busto de Juan Pablo Duante correspondiente, no siendo Ocoa la excepción.
Con relación a éste día, es oportuno reconocer el desempeño del Sistema de Justicia en San José de Ocoa, que en sentido general goza de una valoración positiva por parte de la ciudadanía. Aquí, jueces, fiscales, defensores públicos y demás servidores judiciales han contribuido, claro, con limitaciones y esfuerzos visibles, a preservar la institucionalidad, el respeto al debido proceso y una relación relativamente cercana con la comunidad, lo que fortalece la confianza pública en la justicia local.
No obstante, cuando miramos el sistema de justicia a nivel nacional, emergen desafíos estructurales que no pueden soslayarse: la todavía existente mora judicial, la constante percepción de selectividad en la persecución penal, las posibles presiones externas y la necesidad permanente de mayor independencia de la que hasta ahora se ha logrado, transparencia y eficiencia. La justicia dominicana ciertamente ha avanzado, claro está, pero esos avances deben consolidarse para que la ley se aplique con igual rigor a todos, sin privilegios que valgan, que por demás irritan, ni excepciones.
En este contexto, resulta necesario hacer una reflexión prudente pero firme sobre el tratamiento otorgado a los procesados por delitos de cuello blanco, cuyas acciones ilícitas desangran el erario y lesionan profundamente la confianza ciudadana. No basta con la devolución parcial de fondos robados ni con acuerdos que, en la práctica, permiten que los responsables de graves hechos de corrupción puedan regresar a sus hogares sin cumplir penas proporcionales a la magnitud del daño causado, y en el caso más extremo volver a caminar ” las calles de Dios” sin ninguna pena impuesta.
La justicia, para ser realmente creíble, fuerte y ejemplarizadora, debe necesariamente que combinar, sin dudas aparentes, garantías procesales con sanciones efectivas y disuasivas, de modo que el delito y el crímen organizado no resulten rentables para sus autores directos y los coautores. En este Día del Poder Judicial, reafirmemos el compromiso con una justicia más cercana, íntegra, equitativa y valiente, capaz de proteger los derechos fundamentales, pero al mismo tiempo defender con firmeza, sin miedo alguno los recursos públicos y la dignidad del llamado Estado de Derecho en la República Dominicana.
El autor es ocoeño, educador, abogado, municipalista y analista político. alfredoariaslara@gmail.com
