Opiniones

¡Muera la ley, viva la autoridad!

Por Alexis Read Ortiz

En los Estados democráticos y de derecho- como nos proclamamos con bombos y platillos- las autoridades electas lo hacen gracias a un conjunto de leyes que posibilitan que cualquier ciudadano en pleno goce y ejercicio de susderechos civiles y políticos pueda presentarse a un torneo electoral.

En las dictaduras los mecanismos de elección son diferentes. Cuando inventan elecciones, los candidatos “ganadores”son los señalados a dedo por el poder central.

En el caso de las democracias, luego de su elección, los funcionarios electos juran ¡hasta por Dios! (¡qué barbaridad!)cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes.

Mi ignorancia no me permite entender que en la República Dominicana hay otras franjas de la división políticaque tienen sus propias normas, sus propios ordenamientos legales. En ellas impera la voluntad todopoderosa del jefe.

Esto a propósito de recientes comentarios que hice sobre la colocación en el parque central de San José de Ocoa de una tarja de un club privado. No se trata de rencores, de desamor. Es un tema de mera legalidad, y resulta que un pedazo de papel llamado Constitución, en el capítulo relativo a los deberes fundamentales (artículo 75, numeral 1), impone como responsabilidad jurídica y moral

Acatar y cumplir la Constitución y las leyes, respetar y obedecer las autoridades establecidas por ella.

¿Qué sucede cuando una autoridad se pasa la Constitución y la ley por el trasero? ¿Le debemos respeto y obediencia?

La ilegitimidad es la antesala del peor de los ejercicios de autoridad: el despotismo, el abuso del derecho, elabuso del poder.

Contra ese indigno y grosero precedente levanto mi voz y es de lamentar que haya sido prohijado por gente quedice servir a la comunidad.

Mañana, cualquier entidad pedirá su pedazo en ese sitio lleno de historia,

¿y como negarlo?

Pienso por ejemplo en la ADESJO, la organización que mayor impacto ha tenido en los más de doscientos años de historia ocoeña: caminos vecinales, acueductos, escuelas, proyectos de viviendas, y paro de contar.

Eso, no le da derechos a invadir un espacio público

Y quede constancia que nosotros, que alguna vez militamos, en organizaciones culturales, asumimos el dicho deque florezcan mil flores y nazcan mil organizaciones y grupos comprometidos con el mejoramiento y el desarrollo de la comunidad.

La ley, la ley, me la mató un cazador

¡dele, Dios mal galardón!

Redacción El Ocoeño

El sitio informativo de la comunidad ocoeña en el mundo. Periódico líder de San José de Ocoa y la Región Sur dedicado a historias y noticias generales.
Botón volver arriba
error: Contenido protegido