Opiniones

Los sicarios de la comunicación de Baní

Fausto Soto
Bani


Hay personas que andan casi siempre buscando temas o situaciones en nuestra provincia Peravia para publicarlas en las reses sociales (perdón, redes sociales) con el confeso propósito de pretender hacer daños a otros u otras que para ellos no son de su agrado personal.

Como parte de ese ejército de resentidos sociales que no pueden conciliar el sueño cuando otras personas logran exitos personales, profesionales, familiares, políticos, económicos y demás, su misión principal consiste en “fusilar” a quienes consideran sus víctimas.

Allí donde hay luz, ellos ven oscuridad, donde hay paz buscan guerras, donde hay verdad buscan mentiras, donde debe haber objetividad siembran subjetividad y unilaterilidad.

Más que informar y orientar con objetividad y claridad, siembran dudas, confusiones, temores odios y todo tipo de iniciativas para encender las praderas y alimentar las pasiones y confusiones personales de las que esta sociedad está enferma.

Estos sicarios de la comunicación en nuestra sociedad recurren a toda práctica cotidiana en busca de lo que para ellos es “noticia” porque sus objetivos son buscar eco y líke sin importar las consecuencias de sus “prácticas informativas”.

Se prestan a todo a los fines de conseguir sus “objetivos”, no tienen escrúpulos éticos ni morales, mucho menos miden las consecuencias de sus acciones.

Se afirma en estudiosos de los efectos y consecuencias del impacto de las reses sociales que hay mucha vanalidad, ligereza y morbosidad en quienes usan las plataformas digitales en una sociedad como la banileja que está enferma de esos dardos venenosos.

Contrario a lo que era el Baní de hace 25 años o más pasados, los banilejos estamos asistiendo a la pérdida de nuestros valores humanos, éticos, morales, religiosos y culturales los cuales contribuyeron a conformar una identidad con su sello propio en el país y el extranjero. Los ejemplos sobran.

Los sicarios de la comunicación rinden culto, pleitesia y servilismo a quienes disponen de más recursos económicos y demás agregados los cuales hoy buscan saciar su sed de riquezas sacando del cuerpo de nuestra sociedad aquella sangre que corriendo por nuestras venas nos aportó presidentes, poetas, escritores, periodistas, profesionales en todas las ramas del conocimiento científico,
deportistas, novelistas, maestros y maestras, entre otros.

En vez de aportar ideas, propuestas e iniciativas dirigidas a identificar nuestras debilidades y necesidades para trazar el rumbo del futuro desde HOY, esos sicarios no hacen más que proyectar una imagen negativa de todo cuanto a ellos o sus patrocinadores les interesa, solo con el propósito de generar incertidumbre, dudas y morbosidad en sus lectores que se identifican con sus escritos.

Hay un refrán popular que dice “no se debe escupir para arriba porque la saliva te puede caer en la cara” y otro de “date brillo cadenita,que tu moho llega” y de que “no hay mal que por bien no venga”, yo aspiro, como dijo el poeta revolucionario nicaragüense Edwin Castro Rodriguez de que “algún día, hijo mío, todo será distinto” de que esos sicarios de la comunicación, sus padrinos y adlateres serán sepultados en el zafacon de la historia como piezas de un museo de lo más ruin, cruel, inmoral, desconsiderado y degenerado que tuvo Baní a inicios del siglo 21.

Redacción El Ocoeño

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