Opiniones

Patronales, tradición y convivencia: un punto medio posible

Por Jonior Ramírez

Las fiestas patronales de Ocoa no son un invento reciente. Con más de 40 años de historia, forman parte de nuestra identidad cultural y representan once días de encuentro, alegría y dinamismo económico. Negar su valor sería desconocer una tradición profundamente arraigada en el pueblo.

Sin embargo, Ocoa también ha cambiado. Hoy hay más habitantes, más tránsito y mayor conciencia sobre el derecho al descanso. La música a altos decibeles en pleno parque central, dentro del casco urbano, ya no impacta igual que hace décadas. Por eso, el debate no debe ser entre fiesta o tranquilidad, sino cómo lograr ambas.

Una solución equilibrada es posible. Por ejemplo, de lunes a jueves se podría permitir música con decibeles controlados durante el día, pausarla durante la novena en la iglesia, retomarla al concluir y extenderla solo hasta una hora prudente, como la 1:00 de la madrugada. Esto permitiría animación sin afectar gravemente el descanso. Viernes y fines de semana podrían contemplar mayor flexibilidad, siempre bajo supervisión.

También es razonable pedir un sacrificio temporal a los residentes cercanos a las carpas, tarimas y disco light, como se ha hecho históricamente, pero acompañado de orden: control del ruido, limpieza efectiva, regulación del tránsito y respeto a los horarios.

La convivencia no se impone, se acuerda. Si autoridades, organizadores y comunidad dialogan, las patronales pueden seguir celebrándose con alegría, sin convertir la tradición en motivo de división. Ocoa merece fiesta, pero también merece descanso.

Redacción El Ocoeño

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