Opiniones

Una escuela para quienes aprenden diferente

Esperanza, inclusión educativa y respaldo a las familias de Peravia

Por Efraín Arias Valdez | Periodista

Hay obras que se levantan con cemento, hierro y bloques, y hay otras que se levantan, sobre todo, con esperanza. La Escuela de Educación Especial Profesor Bienvenido Armando Peña Arias, inaugurada el 19 de agosto de 2026 en la comunidad de Peravia, en Baní, pertenece a esta segunda categoría. Es el primer centro de su naturaleza en la provincia: dispone de siete aulas, tiene capacidad para atender a alrededor de doscientos niños y niñas y quedó habilitado para recibir estudiantes desde los dos años de edad en el año escolar 2026-2027.

Su apertura responde a una necesidad que durante mucho tiempo permaneció sin una solución cercana. Muchas familias con hijos que requieren apoyos educativos específicos, incluidos niños dentro del espectro autista y con otras condiciones, debían desplazarse fuera de la provincia, asumir gastos difíciles de sostener o conformarse con servicios insuficientes. Esa carga afectaba con mayor dureza a los hogares de menores ingresos, para los cuales la distancia, el transporte y el costo de la atención especializada podían convertirse en barreras casi insuperables.

Una respuesta concreta para las familias

El valor de la escuela no se limita a la infraestructura. De acuerdo con las informaciones ofrecidas durante su inauguración, el centro contará con profesionales de orientación y psicología, maestras auxiliares y personal de apoyo. El Ministerio de Educación asumió los nombramientos necesarios para su funcionamiento, mientras el Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE) proporcionará transporte escolar y el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) ofrecerá alimentación durante la jornada.

Estos apoyos son esenciales para las personas en condiciones de mayor vulnerabilidad. El transporte puede determinar que un estudiante llegue o no a la escuela; la alimentación favorece su permanencia y bienestar; y la presencia de personal capacitado permite que la educación responda a sus ritmos, capacidades y necesidades particulares. Para muchas madres, padres y cuidadores, contar con esos servicios cerca de sus hogares también reduce gastos, tiempo de traslado y la angustia de no encontrar un lugar adecuado para sus hijos.

La atención desde los dos años agrega un componente especialmente valioso, porque facilita intervenciones educativas tempranas. Una escuela de esta naturaleza no concede privilegios: procura hacer efectivo el derecho a la educación de niños y niñas que necesitan respuestas distintas para disfrutar de las mismas oportunidades.

Una gestión que debe medirse por sus resultados

La iniciativa fue impulsada por el senador de Peravia, Julito Fulcar, luego de conocer las dificultades que enfrentaban numerosas familias de la provincia. Su aporte concreto, a través de la Oficina Senatorial, consistió en promover el proyecto y destinar recursos para intervenir, remodelar y acondicionar un plantel que, según se informó, había permanecido cerrado durante aproximadamente diez años.

Ese aporte merece ser reconocido en su justa dimensión, como parte de una articulación institucional más amplia. El Ministerio de Educación realizó los nombramientos del personal; el TRAE y el INABIE incorporaron servicios indispensables; y la gobernadora Ángela Yadira Báez, junto con autoridades educativas y provinciales, acompañó el proceso. El resultado no pertenece a una sola persona: pertenece a la comunidad y, de manera especial, a los niños y las familias que utilizarán el centro.

La gestión pública adquiere sentido cuando identifica una necesidad relegada y coordina una respuesta útil. Por eso, más que los discursos o el protagonismo del acto inaugural, lo importante será que la escuela funcione, reciba los recursos prometidos y produzca cambios reales y duraderos en la vida de sus estudiantes.

El legado de un maestro

La escuela honra la memoria de Bienvenido Armando Peña Arias, maestro de la comunidad rural de Iguana, en Baní, cuya vida estuvo marcada por la vocación de enseñar. Hay una hermosa continuidad entre su historia y la misión del centro: un educador que dedicó su vida a los niños de su comunidad da nombre a una institución creada para que otros puedan aprender conforme a sus propias necesidades. Su legado recuerda una convicción sencilla y poderosa: ningún niño debe ser excluido de la posibilidad de aprender.

Más allá de la inauguración

La apertura del centro es un paso importante, pero no resuelve por sí sola todos los desafíos de la educación especial en Peravia. Su éxito dependerá de mantener suficientes docentes capacitados, equipos multidisciplinarios, materiales adaptados, rutas de transporte accesibles, alimentación oportuna, seguimiento institucional y comunicación permanente con las familias. También requerirá recursos estables y continuidad más allá de los cambios de autoridades.

La mejor forma de reconocer a quienes hicieron posible esta obra será protegerla, evaluar sus resultados y asegurar que cumpla su misión. Para una familia que antes debía salir de la provincia, la escuela significa cercanía y alivio. Para un niño que aprende de manera diferente, significa un espacio en el que sus capacidades pueden ser comprendidas y desarrolladas.

En Peravia se ha abierto una puerta que durante años permaneció cerrada. Detrás de ella hay niños y niñas que esperan que la sociedad comprenda que aprender de una manera diferente no significa tener menos derecho a aprender. Esa es la verdadera dimensión de la obra y la medida más justa de toda gestión pública: convertir una necesidad ignorada en una oportunidad sostenida.

Redacción El Ocoeño

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